De ISO 9001:2015 a ISO 9001 (edición 2026): plan de transición en 12 meses

28 ene 2026

La actualización de ISO 9001:2015 a 9001:2026 ya está en curso y, como ocurre en cada revisión, las organizaciones certificadas deben prepararse para una transición ordenada.

El objetivo no es “rehacer” el sistema, sino asegurar que el Sistema de Gestión de la Calidad sigue siendo eficaz ante los retos actuales: complejidad operativa, dependencia de proveedores, digitalización, exigencias de seguridad y expectativas crecientes en sostenibilidad.
En este artículo te proponemos un enfoque práctico: un plan de transición en 12 meses con foco en evidencias auditables y en los puntos que, históricamente, más determinan el resultado de una auditoría de tercera parte.

¿Qué significa realmente transicionar a la nueva ISO 9001:ISO 2026?

Una transición no consiste en “actualizar documentación”. Consiste en demostrar que el sistema:
  • Está integrado en la gestión del negocio, no aislado en un departamento.
  • Controla riesgos y cambios de forma consistente y verificable.
  • Gestiona la cadena de suministro con criterios claros y seguimiento real.
  • Mide el desempeño de procesos y actúa cuando no se cumplen objetivos.
  • Evoluciona con el contexto regulatorio, tecnológico y de mercado.
En una auditoría de tercera parte, el foco no está en lo que la organización declara, sino en lo que puede demostrar con evidencias: decisiones, registros, resultados, tendencias e implementación real.

¿Qué sabemos hoy sobre el calendario de la edición 2026?

ISO está trabajando en la nueva edición. Ya hay borradores en circulación y está prevista para septiembre 2026. La fecha exacta de publicación y, sobre todo, el periodo oficial de transición para certificados acreditados depende de las reglas que se definan a nivel internacional (IAF) y de su adopción por los organismos de acreditación.
Lo importante, desde la perspectiva de certificación, es esto: cuando se publica una nueva edición, hay un periodo de convivencia y transición, pero las organizaciones que llegan con el sistema maduro y con evidencias sólidas son las que lo afrontan sin sobresaltos.

¿Qué líneas de cambio suelen tener más impacto en auditoría?

Sin anticipar redacciones finales que pueden cambiar, hay áreas donde las revisiones de ISO 9001:2026 acostumbran a reforzar expectativas y donde, además, el mercado ya está presionando: calidad, liderazgo, sostenibilidad, negocio digital…

¿Por qué se evalúa cada vez más el liderazgo y la cultura de calidad?

Porque el sistema funciona o falla en la toma de decisiones diaria. En auditoría, esto se ve en:
  • Coherencia entre política, objetivos y prioridades reales.
  • Disponibilidad de recursos y capacidad para ejecutar lo planificado.
  • Seguimiento por la dirección: revisiones, decisiones y acciones derivadas.
  • Gestión de responsabilidades: dueños de proceso con control efectivo, no nominal.

¿Cómo se incorpora sostenibilidad sin convertir ISO 9001 en ISO 14001?

El punto clave es el contexto y los riesgos. En auditoría se valora si la organización:
  • Identifica factores externos que afectan a la capacidad de entregar calidad de forma consistente.
  • Integra impactos relevantes en compras, continuidad, cambios, diseño del servicio o producto, y gestión de proveedores.
  • Evalúa expectativas de partes interesadas que ya incluyen requisitos ambientales, sociales o de trazabilidad en muchos sectores.
Esto no exige promesas de sostenibilidad como la ISO 14001:2026 . Exige demostrar que el sistema considera aquello que realmente afecta al cumplimiento y a la satisfacción del cliente.

¿Qué cambia cuando el negocio es digital o intensivo en servicios?

En IT y servicios, la calidad se juega en el control del cambio y la estabilidad operativa. En auditoría suele revisarse especialmente:
  • Gestión de cambios: evaluación de impacto, autorización, verificación posterior y aprendizaje.
  • Gestión de incidencias y problemas: análisis de causa, acciones correctivas eficaces y prevención.
  • Gestión de proveedores tecnológicos: criterios, seguimiento y control de servicios críticos (cloud, soporte, integradores).
  • Trazabilidad del servicio: requisitos, SLAs, medición y acciones cuando el desempeño cae.

¿Cómo hago un plan de transición en 12 meses que sea realista y auditable?

El plan se basa en un principio: no se avanza por “capítulos”, se avanza por procesos críticos y evidencias.

¿Qué tengo que conseguir en los primeros 2 meses?

Objetivo: diagnóstico riguroso y plan de trabajo priorizado por riesgo.
Acciones recomendadas:
  • Evaluar brechas frente a la edición vigente, la enmienda climática aplicable y las líneas de actualización conocidas.
  • Actualizar contexto y partes interesadas: qué está cambiando y cómo afecta a la capacidad de entregar calidad.
  • Revisar mapa de procesos con responsables, entradas, salidas, riesgos, proveedores y métricas.
  • Priorizar procesos críticos por impacto en cliente, seguridad, continuidad y cumplimiento.
Evidencias esperables:
  • Matriz de brechas priorizada.
  • Plan de transición con responsables, plazos e hitos.
  • Criterios de seguimiento definidos.

¿Qué debo reforzar entre el mes 3 y el 4 para que el sistema sea dirigible?

Objetivo: gobernanza y control, no más documentos.
Acciones recomendadas:
  • Alinear objetivos con métricas por proceso y con planes de acción reales.
  • Definir la rutina de gestión: revisiones operativas, escalado, decisiones y seguimiento.
  • Reforzar compras y proveedores: criterios, evaluación, seguimiento y control de cambios.
  • Asegurar competencia: formación por rol en procesos críticos.
Evidencias esperables:
  • Objetivos con indicadores y responsables.
  • Registros de revisiones operativas y decisiones.
  • Evaluaciones de proveedores y acciones cuando no cumplen.

¿Qué tiene que estar implantado entre el mes 5 y el 7 para que no sea solo teoría?

Objetivo: ejecución y registros naturales.
Acciones recomendadas:
  • Control consistente de no conformidades: detección, contención, causa y eficacia.
  • Gestión del cambio robusta en procesos críticos.
  • Trazabilidad de requisitos y entregables (producto o servicio).
  • Seguimiento de desempeño: tendencias, desviaciones y acciones.
Evidencias esperables:
  • Acciones correctivas con verificación de eficacia.
  • Registros de cambios con impacto evaluado y verificado.
  • Datos de desempeño y decisiones basadas en resultados.

¿Cuándo conviene realizar auditoría interna para que aporte valor?

Objetivo: verificar la preparación con tiempo suficiente para corregir.
Entre los meses 8 y 9:
  • Auditar procesos críticos con enfoque de riesgo y de evidencias.
  • Comprobar implementación real: lo que se hace, lo que se registra y lo que mejora.
  • Cerrar brechas y verificar eficacia antes de entrar en transición.

¿Qué debe demostrar una revisión por la dirección sólida antes de la auditoría?

Objetivo: liderazgo verificable.
Entre los meses 10 y 11:
  • Revisión de desempeño por proceso y global.
  • Revisión de riesgos y oportunidades y su evolución.
  • Evaluación de proveedores críticos y decisiones tomadas.
  • Plan de mejora con recursos asignados y seguimiento.

¿Qué hago en el mes 12 para entrar a auditoría con confianza?

Objetivo: consistencia y evidencias completas.
  • Revisión documental selectiva: solo lo que se usa y lo que aporta control.
  • Muestreo de evidencias por proceso (objetivos, control de cambios, incidencias, reclamaciones, proveedores).
  • Preparación de entrevistas con responsables operativos y dirección.

¿Esto me aplica igual si ya tengo ISO 9001 que si me certifico por primera vez?

Aplica a todos, pero no se gestiona igual. La diferencia está en el punto del ciclo de certificación en el que te encuentras y en cómo se programe oficialmente la transición cuando se publique la nueva edición.

¿Qué pasa si ya tengo un certificado ISO 9001 en vigor?

Si tu certificado está activo, normalmente estás dentro de un ciclo de tres años con:
  • Auditorías de vigilancia (anuales) durante el primer y segundo año.
  • Auditoría de recertificación (cada tres años) antes de la expiración del certificado.
En un escenario de actualización de norma, lo habitual es que la transición se gestione aprovechando auditorías ya previstas (seguimiento o recertificación), siempre dentro del periodo oficial de transición que se establezca. Lo relevante, desde el punto de vista de auditoría de tercera parte, es que la organización pueda demostrar:
  • Qué cambios ha identificado respecto a la nueva edición y cómo afectan a su sistema.
  • Qué ha actualizado en su análisis de contexto, riesgos, partes interesadas y control de cambios.
  • Qué evidencias objetivas tiene de implantación (resultados, registros, seguimiento y mejora).

¿Tengo que “cambiar” el certificado o “recertificar” por la edición 2026?

Conviene distinguir conceptos:
  • Recertificación: es la auditoría completa que renueva tu certificado al final del ciclo de tres años.
  • Transición a una nueva edición: es el proceso por el que tu certificación pasa a referenciar la nueva versión de la norma, conforme a las reglas oficiales que se definan para la transición.
En la práctica, la transición suele planificarse para que sea eficiente, por ejemplo, ejecutándola durante una vigilancia o, si coincide, durante la recertificación, pero el “cómo” exacto depende de los requisitos finales que se publiquen para el cambio de edición.

¿Qué pasa si me quiero certificar por primera vez?

Aquí no hay transición: hay certificación inicial.
El proceso estándar se estructura en:
  • Etapa 1: revisión documental, alcance y preparación.
  • Etapa 2: auditoría in situ para verificar implementación y eficacia.
Para una certificación inicial, el punto crítico es que el sistema haya operado el tiempo suficiente como para generar evidencia objetiva. En vuestro propio contenido explicáis que, antes de la auditoría externa, suele requerirse un periodo mínimo de operación (por ejemplo, varios meses) para disponer de registros y resultados verificables.

¿Y si todavía no estoy seguro de si “llego” a la auditoría?

En esos casos, lo más razonable antes de una auditoría de tercera parte es realizar una evaluación previa o gap analysis que permita comprobar el grado de preparación con evidencias, sin esperar a la auditoría de certificación.
En DEKRA Certificación, además de auditorías de tercera parte, disponéis de una evaluación previa, con enfoque de verificación, útil cuando aún no hay suficiente confianza o se quiere asegurar la preparación del sistema. Su finalidad es identificar desviaciones y oportunidades de mejora antes de afrontar la auditoría de tercera parte.

¿Por qué es importante elegir una entidad acreditada para esta transición?

Elegir una entidad acreditada por ENAC como DEKRA Certificación garantiza competencia e imparcialidad. Porque la transición no es solo un ajuste interno: afecta a la validez y reconocimiento del certificado.
Contacta con DEKRA Certificación para planificar tu auditoría de transición a la edición 2026 de ISO 9001 y definir el enfoque más adecuado según tu sector, alcance y calendario.